Para ayudar al usuario a buscar información en la Red existen las herramientas llamadas buscadores, que permiten localizar páginas y documentos. Hay dos tipos de buscadores según el método que emplean en la recogida de información: los motores de búsqueda y los índices o directorios.
Los motores de búsqueda emplean potentes programas de búsqueda que actúan automáticamente generando listados de las páginas contenidas en sus bases de datos. La búsqueda se hace por palabras clave que estén incluidas en la dirección de la página o en su contenido.
Algunos de los más utilizados son:
Los índices se diferencian de los motores en que sus bases de datos se mantienen “manualmente”, es decir, las altas son incluidas por empleados o por los propios internautas. Permiten hacer búsquedas por palabras clave, además de búsquedas temáticas.
Entre ellos se encuentran:
Las principal ventajas de los motores frente a los índices es la gran cantidad de información que albergan y la continua actualización de su base de datos. La mayor desventaja es que puede resultar difícil encontrar lo que se busca, ya que a veces encuentran una gran cantidad de enlaces que no interesan o, por el contrario, no encuentran ningún enlace como resultado.
Los índices, al estar estructurados por temas o categoría, son más indicados si se quiere acudir a páginas con una temática específica. El hecho de que las páginas estén elegidas manualmente supone gran calidad en los resultados obtenidos. Sin embargo, por esta misma razón, tiene mucho menos contenido de Internet clasificado.
En la actualidad, la tendencia dominante es la de integrar en un mismo buscador ambos tipos de sistemas: el de búsqueda por palabras clave mediante motores y la búsqueda por categorías indexadas manualmente.
La mayor parte de los buscadores ha devenido en portales, en los que confluyen diversos sistemas de búsqueda con una serie de servicios de utilidad para los usuarios, así como información actualizada en tiempo real y opciones de personalización.
A la hora de realizar una consulta en un buscador, lo primero es definir el objetivo, saber con claridad qué se está buscando. Dependiendo de la información que se desee encontrar, habrá que elegir el buscador más apropiado. Para ello, además de utilizar la lógica y el sentido común, se pueden seguir las siguientes normas:
Para precisar la recuperación de información se utilizan los llamados operadores, que permiten establecer un orden, posición o distancia entre los términos de la búsqueda. Hay tres tipos de operadores: lógicos, posicionales y de exactitud.
Si se busca una empresa, es previsible que disponga de un dominio propio, y que éste conforme su dirección. Si se busca, pro ejemplo, la empresa “Depar”, se supone que la dirección empezará por “www” y que, siendo una entidad comercial española, le corresponderá el dominio de país “es”. Así, la dirección resultante será www.anaya.es.
Si el buscador que se ha elegido va muy lento, posiblemente esté sobrecargado. Como solución, se recomienda probar con otro de forma simultánea, abriéndolo en otra ventana del navegador.
Es conveniente evitar repetir los sitios que ya se han visitado previamente. Para ello, hay que fijarse en el color del enlace, que indicará si ya se ha visitado esa página durante esa sesión.
Es recomendable utilizar las minúsculas para las búsquedas ya que no discrimina entre mayúsculas y minúsculas para los resultados.
CORREGIR: Los buscadores si distinguen entre mayúsculas y minúsculas. Lo que sucede es que las búsquedas en mayúsculas son excluyentes, es decir, si escribimos una palabra en mayúsculas, sólo se tratarán de encontrar ocurrencias de esa palabra del modo en que la hayamos escrito; mientras que si escribimos una palabra en completamente en minúsculas, tratará de encontrar cualquier ocurrencia de esa palabra, esté o no escrita en mayúsculas. Por ejemplo, si buscamos “pedro” podremos encontrar “pedro”, “Pedro”, peDro” o “PEDRO”, cualquiera que sea el caso.